Presentación informe sobre la islamofobia en España 2017

Presentación en Casa Árabe del

INFORME SOBRE LA ISLAMOFOBIA EN ESPAÑA 2017

El próximo viernes 2 de marzo, en Casa Árabe, a las 12 de la mañana, la Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia presentará su estudio documentado: “INFORME SOBRE LA ISLAMOFOBIA EN ESPAÑA 2017”,  que recoge desde el análisis de situación, un breve resumen de avances y logros durante 2017, seguimiento del Ciberodio, resoluciones judiciales sobre delitos de odio, peticiones de rectificación a medios de comunicación, responsabilidad de los proveedores de redes sociales y buenas prácticas de las instituciones, hasta su  participación en reuniones, eventos y diversos proyectos.

En la rueda de prensa participarán en nombre de la Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia en la presentación del Informe de 2017: Isabel Romero, Barbará Ruiz, Aurora Ali y Esteban Ibarra, donde se recordará una vez más la necesidad de reforzar la legislación y arbitrar medidas para prevenir y erradicar la islamofobia, en todas sus manifestaciones de intolerancia, discriminación y delitos de odio, así como apoyar a sus víctimas.

La Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia está constituida por el Centro Cultural Islámico de Valencia, Movimiento contra la Intolerancia y Junta Islámica de España desde su registro en 2011. Su objetivo es combatir la islamofobia, en todas sus formas y manifestaciones, en todos los ámbitos, además de promover la participación de la ciudadanía en la consecución de una sociedad respetuosa, democrática, libre y plural, radicada en los derechos humanos, realizar un seguimiento sistemático de delitos de odio, actos de intolerancia y conductas de discriminación islamófoba, así como acompañar, asesorar a las víctimas y trabajar con las instituciones nacionales y europeas.

Acceso a la convocatoria

La islamofobia, el islamismo y la crisis identitaria: cuando el miedo europeo se encuentra con el miedo a Europa

[En Resumen]: No traten a la gente como monstruos, no vaya a ser que se conviertan en los monstruos que tanto temen. No vaya a ser que se conviertan ustedes también.

«Así como el hombre avanza en la civilización, y las tribus pequeñas se unen formando comunidades mayores, la razón más elemental diría a cada individuo que debe extender sus instintos sociales y sus simpatías a todos los miembros de la misma nación, aunque le sean personalmente desconocidos. Una vez alcanzado este punto, solo hay una barrera artificial que impida que estas simpatías se extiendan hacia los hombres de todas las razas y naciones» (Charles Darwin, El Origen del Hombre)

Como inmigrante de 2ª generación asiático-británico, con herencia mixta indo-irlandesa por una parte de mi familia, herencia indo-sij por la otra parte. Ambas ramas de mi familia vivían en las proximidades del centro de Londres o en los alrededores del mismo mientras estudiaba en el internado, lo que resultó una diferencia marcada de acentos y experiencias entre ellos y yo. Entiendo mejor que mucha gente la dificultad de formar la propia identidad con una mezcla de características tan opuestas y paradójicas de las que aferrarme para definirme.

En el caso de los musulmanes en Europa, añada a la mezcla el hecho de que la comunidad musulmana tiene que hacer las paces con sus propias transformaciones culturales que retan los códigos morales de conducta y las prácticas culturales del sur de Asia, de Oriente Próximo, el Norte de África y el Cuerno de África, enraizados en el islam. Pero, además, son testigos forzosos de la muerte y destrucción de aquellos que no pudieron lograr la oportunidad de una vida mejor en occidente. Sufren discriminación y persecución por parte de las autoridades y el resto de la sociedad, día tras día lee periódicos que retratan su religión, cultura o etnia como algo intrínsecamente ligado a los crímenes de otros, y escuchan a los responsables políticos decir que su religión atenta contra los valores europeos, que no son bienvenidos o que, o bien se integran o tendrán que aceptar las consecuencias.

Es importante discutir el daño causado por la islamofobia y las concepciones erróneas que la sustentan, sí, y por ello estoy emocionado por contribuir a ello en este blog en el Día Internacional de la Paz. Sin embargo, en el contexto de mi trabajo y de mi experiencia, creo que es igual de importante discutir el papel que tiene la islamofobia abierta y subversiva a la hora de dar forma a la identidad, y de qué conflictos de identidad emergen tanto la islamofobia como el islamismo. De este debate, podemos entender de forma más completa las formas en las que contribuimos al ciclo de la violencia y las formas en que podemos romperlo.

Hay muchos asuntos que he tratado aquí -debo añadir que desordenadamente, y me disculpo por ello- pero hay aún muchos más que han sido omitidos intencionadamente o no. Animo y doy la bienvenida a las aportaciones y las críticas de los lectores y me esforzaré en tratar con aquellos que estén interesados los comentarios, sugerencias y preocupaciones que puedan formular al leer lo que he escrito.

As-Salaam-Alaykum

Parte I. Los miedos post-coloniales

La «islamofobia» no es un fenómeno nuevo, desde luego. Desde un primer momento, el Islam como religión nació en un mundo lleno de islamofobia. Incluso en los tiempos del Profeta Muhammad, sus seguidores estuvieron en un conflicto abierto con los mecanos politeístas que temían una revolución social, y con las tribus judaicas que en su momento pertenecieron al gran reino himyarita y que buscaban restablecer su dominio en lo que se denomina hoy en día como la Península Arábiga.

Sin embargo, el tema de la «islamofobia» moderna ha ganado mucha más atención en los años posteriores al 11S y el término ha pasado a entenderse comúnmente como «el rechazo intenso o el miedo al islam, especialmente como una fuerza política; la hostilidad o los prejuicios contra los musulmanes» como el Diccionario de Inglés de Oxford lo define [en inglés].

Por supuesto, hay una definición mucho menos digerible:

«La Islamofobia es un miedo rebuscado o unos prejuicios fomentados por la estructura de poder Eurocéntrica y Orientalista existente. Se dirige contra una amenaza musulmana real o percibida, mediante el sostenimiento y la extensión de las disparidades existentes en las relaciones comerciales, políticas, sociales y culturales, mientras se racionaliza la necesidad del empleo de la violencia como una herramienta para lograr la «rehabilitación civilizatoria» de las comunidades objetivo (musulmanas o cualquier otra). La islamofobia reintroduce y reafirma una estructura racial global mediante la que se mantienen las desigualdades en la distribución de los recursos se mantienen y se extienden»

Básicamente, mientras nos esforzamos en definirlo, tenemos un sentido general o una intuición que nos permite identificarla cuando la vemos. Un ejemplo, en mi opinión, podría ser el debate divisorio sobre el nicab (el velo del rostro) o sobre llevar vestimenta religiosa de cuerpo entero en los espacios públicos en Europa. La prohibición del burka en Francia en el 2010 (La loi interdisant la dissimulation du visage dans l’espace public), y la atención mediática consecuente que se le dio, son una clara muestra de este debate.

Muchos argumentaron que la aprobación de esta ley no fue «islamófoba» per se. Afirmaban que era una salvaguarda necesaria para la protección de los valores comunitarios de la cultura secular francesa, que esas ropas religiosas eran incompatibles con las nociones liberales occidentales de liberación femenina y de libertad de elección, y que esas comunidades a las que no se podía conminar a no enfrentar esos valores, deberían tener prohibido hacerlo.

Discrepo. Para mí, parece estar basado en un miedo de que la identidad poscolonial francesa esté de algún modo amenazada por la llegada de otras culturas a seno. Representa una concepción etnocéntrica, irracional, anquilosada y estrecha de cómo la identidad nacional debería definirse.

Ejemplos extremos de estas concepciones estrechas se pueden encontrar en el surgimiento de partidos populistas y de ultraderecha que se han extendido a lo largo de Europa en los últimos años. Muchos, si no todos, basan sus programas en enfrentar la amenaza cultural que el islam representa para occidente. Incluso si ellos mismos no fueran culpables de la islamofobia, quizás por querer retener algo de credibilidad como fuerzas políticas ordinarias, ciertamente han legitimado las acciones islamófobas cometidas por sus seguidores y trasladan el debate a la sociedad general sobre en qué grado una religión, un simple reflejo socialmente construido de creencias, culturas y valores sociales aprendidos, debe ser o no bienvenida en las costas europeas.

La ultraderecha y los partidos populistas han tergiversado maliciosamente una religión entera, mostrándola como la mayor amenaza que Europa ha enfrentado jamás, navegando las aguas de un discurso político que los políticos tradicionales han temido si quiera plantearse hasta hoy.

Tiene gracia que justamente sea este sonar de trompetas apocalíptico, que anuncian el «Choque de Civilizaciones», sea lo que realmente lleve al choque que estos partidos tanto temen. Y no tiene tanta gracia que el resentimiento creciente contra la comunidad musulmana que fomentan, combinado con las formas violentas y reaccionarias de revitalización islámica en todo el mundo, sean las amenazas más peligrosas que el mundo islámico ha enfrentado en estos catorce siglos de existencia.

Es irónico que tanto la inmigración musulmana como el islam son parte intrínseca de la identidad europea. Entre los ejemplos clásicos de la influencia islámica se incluyen el descubrimiento del álgebra, la mejora de la navegación y la astronomía, y la traducción y la transmisión del pensamiento filosófico de la Antigua Grecia a occidente mediante el que se conformó su Ilustración.

Un hecho que es menos conocido popularmente es que fue un musulmán quien introdujo el secularismo en el pensamiento europeo. Averroes, «el comentarista», empleando la lógica aristotélica postuló que la verdad debe ser delineada en dos formas distintas: la Verdad Divina, que se refiere a las características de Dios y de la Creación, y la Verdad Temporal, argumentando que el hombre debe gobernarse por la ley y la razón de acuerdo con las verdades a las que el hombre se enfrenta en la Tierra y no por las verdades inconcebibles del Cielo. Fue perseguido tanto por los líderes islámicos ortodoxos y como por la Iglesia Católica, y aun así -pese a todos los intentos de destruir sus ideas revolucionarias- su trabajo siguió influyendo la tradición escolástica cristiana a través de la adopción de su lógica por Tomás de Aquino.

Y Europa tampoco se fortaleció por sí sola. Lo hizo a costa de sus súbditos, incluyendo a los musulmanes a lo largo del Norte de África, Oriente Próximo y Asia. Mediante sus esfuerzos colonizadores, que alcanzaron casi todos los rincones del mundo, que desangró los recursos humanos y naturales que encontraba en aquellas tierras usando la fuerza y la represión violenta, hasta dejar esos países sin nada. No es de extrañar que muchos de quienes crearon la Europa actual, y que sufrieron por ello, no quisieran quedarse.

En los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y a la descolonización de los imperios, las olas migratorias de musulmanes se encontraron en las tierras de sus antiguos amos. En el Reino Unido, muchos de esos migrantes eran de origen indio y paquistaní. En Francia muchos llegaron desde las excolonias de Oriente Próximo y del Norte de África como el Líbano, Argelia y Marruecos. Debido a la falta de una clase trabajadora suficientemente grande, los inmigrantes fueron reclutados intencionadamente para rectificar la posición económica europea en la posguerra, y para ayudar en los esfuerzos de recuperación económica. Mientras Europa Oriental se reconstruía bajo el auspicio de la Unión Soviética y sus aliados, la Europa Occidental utilizó de nuevo a los migrantes musulmanes y a los refugiados, entre otros.

Las olas migratorias no han cesado, y las tensiones raciales y religiosas son ahora tan altas como siempre. Las situaciones de Irak y de Siria, el empeoramiento del estado Afganistán, las sequías, hambrunas y otros desastres humanitarios en el Cuerno de África llevaron a un repunte masivo de millones de personas musulmanas solicitantes de asilo en Europa en el año 2015.  En los últimos dos años me he hecho dos preguntas a mí mismo:

«¿Por qué cuando tenemos pruebas históricas de que los beneficios que la migración aporta a la economía son netamente positivos, tenemos tantos estados europeos que impiden la entrada a estos refugiados o les deniegan sus peticiones de asilo?»

Y

«¿Por qué los estados cuyas culturas no se han enfrentado al reto del islamismo o de la migración musulmana han sido los que se han opuesto más fervientemente a aceptar refugiados de países musulmanes?»

Claramente, hay algo que se percibe más aterrador que las meras cargas económicas que tendrían los estados que acepten estos refugiados.  En esencia, estos refugiados representan una amenaza adicional para los dirigentes de estos estados, una que ellos creen que hará tambalearse los cimientos de lo que significa ser «europeo». Muchos de los nuevos miembros de la UE han mirado hacia occidente, fijándose en el viraje al multiculturalismo, la erosión de la identidad nacional y la discordia creciente entre la diáspora musulmana y las autoridades, y han pensado «aquí, no». Si ponemos esto en el contexto del desprecio que se siente a lo largo de Europa contra la «élite» de Bruselas, la percepción de centralización del poder hacia los órganos de la UE, y el poder cada vez mayor de los Tribunales Europeos para castigar efectivamente las irregularidades cometidas por los parlamentos nacionales, que ha llevado a terremotos políticos de envergadura en Rumanía, Hungría y Polonia, y empezaremos a hacernos una idea de por qué una identidad más desde luego no es bienvenida.

Parte II. La Crisis de Identidad Islámica:

La globalización lleva, inexorablemente, a la homogeneización de la cultura (una monoculura) dado que los diversos pueblos y culturas interactúan con más frecuencia y las tendencias se comparten más rápido recorriendo enormes distancias en microsegundos. Las frases icónicas de McDonald’s, Coca-Cola y Wonderbra que se han convertido en normas culturales, son reemplazadas por iPhones, Facebook y música electrónica dance [realmente mala]. Sin embargo, en este contexto, los conceptos tradicionales de comunidad, cultura y religión se vuelven cada vez más irrelevantes conforme avanza el siglo XXI.

Simultáneamente, la globalización ha llevado también al surgimiento de una enorme diáspora musulmana, el intercambio instantáneo y transnacional de información e ideas de pensamiento islámico, y la interacción entre musulmanes de diferentes continentes y subcontinentes, con culturas tremendamente diferentes. La globalización, paradójicamente, es por ello no sólo una fuerza contra la que el islam está perdiendo terreno, sino un espacio en la que las nuevas identidades islámicas pueden ser «negociadas» y construidas, unas identidades cuya naturaleza está firmemente arraigada en el siglo XXI. Estas nuevas identidades pueden verse enfrentadas con las identidades nacionales concebidas de forma tradicional por aquellos cuyos antepasados han ocupado un espacio geográfico durante más tiempo.

En resumen, los musulmanes se preguntan lo siguiente:

«¿Qué papel juega el Islam en este nuevo mundo, tanto en términos religiosos como culturales?» Y es más, «¿cómo es eso de ser musulmán y británico, francés, estadounidense, etc?»

De musulmán a musulmán, las respuestas a estas preguntas varían de modo tan diverso como las experiencias de quienes responden. Para algunos, los valores y culturas de su herencia étnica y religiosa son secundarios con respecto a aquellos de sus nuevos países. Para otros, existen en paralelo, forjando identidades duales que coexisten en una armonía relativa. Para un creciente, pero aun relativamente pequeño, número de musulmanes que sienten que han sido abandonados, maltratados o rechazados por sus compatriotas, la cultura y los valores islámicos priman, quizás incluso hasta el punto en el que eligen el aislamiento y se retiran en sus propias comunidades para sentirse más seguros; y quizás hagan eso creyendo que el islam y Occidente sean, de hecho, opuestos el uno al otro.

Mientras generalmente los estados Europeos  se están adaptando para ofrecer espacios negociados a las diásporas musulmanas que buscan seguir sus prácticas religiosas y tradiciones culturales en paz, hay una opinión en la esfera pública nacional que dice que

«se espera que los grupos minoritarios se adapten a un sentido de pertenencia predeterminado. Puede verse en la “Idea de Europa” y las normas consiguientes que han ayudado a reforzar el concepto y que, en el camino, provocan potencialmente resultados chovinistas y racistas. Las culturas individuales se homogenizan y se espera que se asimilen a una ciudadanía multicultural dentro de un marco cultural nacional existente, que finalmente lleve al monoculturalismo.»

Dado que discutiremos los «resultados chovinistas y racistas» posteriormente en este artículo, de momento es importante recalcar el efecto que estos pueden tener en la construcción de la identidad para muchos musulmanes:

El «Resurgimiento Islámico» [NT:Islamic revivalism] es el término más usado normalmente para describir una amplia variedad de movimientos que incorporan la teología islámica y la doctrina coránica a la práctica política moderna. Pueden ser intolerantes y exclusivistas, o plurales; favorables a la ciencia, o míticos y anticientíficos; principalmente religiosos o principalmente políticos; democráticos, o autoritarios; pacíficos, o violentos. A lo largo de los últimos cincuenta años, estos movimientos han sido cada vez más reaccionarios hacia la hegemonía occidental, el secularismo y la homogenización cultural o política. El concepto de la «Umma» está especialmente presente en el corazón de los movimientos panislamistas, que buscan unir a los musulmanes de todas las etnias, a veces con una firmeza unificada contra occidente. Esto puede entenderse como una «Comunidad islámica» global, o como un grupo de gente que comparten un linaje, una cultura y una fe común.

Los movimientos del resurgimiento islámico, empleando el concepto de Umma, dan una identidad y un sentimiento de pertenencia comunes a los musulmanes de todo el mundo, incluyendo a las comunidades de diásporas de Europa y en otros lugares. El uso de los mitos, imaginarios, lenguaje y eslóganes tradicionales «islámicos» que serían entendidos y reconocibles para cualquier musulmán que se los encuentre es compartido por todos los movimientos del resurgimiento islámico. Un ejemplo obvio es el Takbir (la expresión«Allahu Akbar» que significa «Dios es el más grande») empleado fuera del ambiente tradicionalmente religioso; en momentos de protesta; desafío; y como es conocido en la cultura contemporánea occidental, por los insurgentes, militantes y organizaciones terroristas como grito de guerra.

Debido a la naturaleza políticamente emancipadora de los movimientos del resurgimiento islámico, estos han demostrado ser particularmente atractivos para los musulmanes que se encuentran enfrentándose a injusticias sociales y personales percibidas: aquellos que sufren penurias, limitaciones en su movilidad social, marginación económica y la denegación de sus derechos y libertades civiles; o por los efectos de la guerra, son arrastrados más rápidamente a estos movimientos como espacios para escapar y como una oportunidad de reparación. También han demostrado ser atractivos para la juventud, menos educada en la religión, urbana y para aquellos más dispuestos a buscar significado en sus vidas.

En muchos países europeos, hay pocos mecanismos adecuados disponibles para la juventud musulmana para poder comprender los problemas y las experiencias a las que se enfrentan. Los padres y las mezquitas de las comunidades inmigrantes a veces tienen habilidades intelectuales, lingüísticas, culturales, religiosas o una alfabetización limitadas para poder comunicarse con las segundas y terceras generaciones. En lugar de ellos, los jóvenes buscan esta información en internet, en sus círculos de amistades, en grupos de estudio religioso secretos y fraternales, centrados en un activismo político islámico.

Estos grupos proveen de un mayor sentimiento de pertenencia e identidad y, mientras que algunos no son violentos, muchos lo son. Estos ambientes son el escenario perfecto para radicalizar a musulmanes jóvenes y vulnerables, y son explotados por organizaciones terroristas islamistas en todo el mundo. Aquí, estos musulmanes se vuelven aislacionistas, intolerantes, antioccidentales y fantasiosos. Muchos son capaces de justicificar las muertes de inocentes empleando citas coránicas y expresiones, sin que se les haya enseñado su contexto apropiado. Muchos son capaces de justificar sus propias muertes en la persecución de sus objetivos ideológicos. Para ellos esto es una forma de liberación de la opresión y de la persecución, así como una salida para formar una identidad que es únicamente suya.

Por ello, es fácil ver que las experiencias y actos islamófobos directos e indirectos, tanto si son a manos de las autoridades como de la gente común, solo sirven para empujar a los musulmanes hacia ideologías y organizaciones que les puedan dar respuesta. Esto podría dar más explicaciones sobre por qué muchos «combatientes extranjeros» de occidente vienen de ciertos barrios empobrecidos, que son hombres mayoritariamente, y relativamente poco educados en la religión.

Hay otro factor más que «empuja» a los musulmanes a estos movimientos, y es uno que se asienta principalmente en una islamofobia cultural, quizás subconsciente:

la guerra.

Muchos movimientos de resurgimiento islámico nacen en el contexto de la guerra, y muchos más afirman que occidente está en guerra con el mundo islámico, evidenciado por los innumerables conflictos que occidente y  la Comunidad Internacional  o bien  han provocado ellos mismos, o han apoyado o bien en los que han fracasado a la hora de actuar; y en los que los musulmanes han sufrido las terribles consecuencias. Tanto Europa, especialmente el Reino Unido y Francia, como EE. UU. han sido cómplices cruciales a la hora de reforzar esta idea.

Mientras que algunos argumentan que la amenaza militar que EE.UU. supone para los musulmanes es simplemente un asunto de malinterpretación por parte de los propios musulmanes; el hecho es que incluso las estimaciones del «mejor de los escenarios»  sitúan la cifra en alrededor de 30 musulmanes asesinados a manos de los EE.UU por cada estadounidense asesinado por un musulmán, en la historia reciente.

«La proporción real probablemente sea mucho más elevada, y una cota superior de muertes musulmanas razonable (basada principalmente en las estimaciones más altas de «muertes colaterales» en Irak debido al régimen de sanciones y la ocupación tras el 2003) se sitúa bastante por encima de un millón, el equivalente a 100 muertes de musulmanes por cada pérdida estadounidense»

El mundo musulmán, tras el 11S, ha visto guerras en Afganistán, Irak, Siria, Yemen, Libia y ha visto gotear la sangre derramada de los civiles de esos países de las manos occidentales. Pero puede que no sea solo «occidente» el culpable, sino otros miembros de la comunidad internacional, además. Los musulmanes han sufrido, como grupo demográfico, más que en otros países como Filipinas, la India y otros.

En el preciso momento de redactar este artículo, se están llevando a cabo violaciones sistemáticas de Derechos Humanos y otras violaciones flagrantes del Derecho Internacional bajo el gobierno de Aung San Suu Kyi en Birmania (Myanmar), atacando específicamente a la población ruaingá, de los que alrededor de 380 000 han huido a Bangladés y más de 100 han sido presuntamente asesinados. Las historias explícitas y escalofriantes de masacres, violaciones masivas y el rechazo del gobierno para permitir ayuda humanitaria para los civiles atrapados en la zona de conflicto han salido a la luz, ante lo que la comunidad internacional ha fracasado a la hora de actuar, pese a la creciente condena de los medios de izquierdas, las organizaciones de Derechos Humanos, actores prominentes de la paz y  de mandatarios de la ONU.

Hace unas pocas mañanas, me desperté viendo las imágenes de satélite de las ruinas de un pueblo ruaingá que estaba siendo incendiado durante una «campaña orquestada» por las fuerzas de seguridad en el oeste de Birmania. Las imágenes mostraron ser una alegoría accidental de la fría distancia con la que occidente ve este genocidio, y las muertes de los musulmanes en nombre de la «Guerra contra el terrorismo», incapaz de comprender los horrores de la persecución.

No sería de extrañar que, dado el vínculo común que muchos musulmanes sienten entre ellos en el contexto de las injusticias de sus países de origen, los musulmanes sintieran también que han sido perseguidos globalmente. El concepto de Umma entonces se vuelve aún más atractivo y una fuerza política poderosa. Y una retórica islamista «clarividente» que profetiza un escenario inminente e inevitable en el que los «Ejércitos de Roma» chocaría violentamente con «el Califato» debería tener sentido entonces para algunos.

 

Parte III. Estalla la violencia.

Empleo el término «estallar» con reservas. En sí es una palabra violenta: fundamentalmente implica un sistema roto, o sentenciado, en el que el fuego, las cenizas y la muerte son sus consecuencias naturales. Este concepto estrecho de las manifestaciones de violencia de hecho socava la naturaleza subversiva de la violencia real. La violencia se puede manifestar, de hecho, en el conflicto directo entre partes en las que los individuos se dañan física, emocional y sicológicamente. Pero la violencia directa siempre se encuentra situada en un contexto de violencia estructural «habilitante» y violencia cultural «justificante». Ambas siguen llevando al sufrimiento, pero simplemente no ves cómo lo hacen.

En las Partes I y II ya he tocado algunas formas de violencia estructural que los musulmanes experimentan en Europa y en el resto del mundo. Se les niegan ciertos derechos sistemáticamente en EEUU, como se puede ver en la lista de la Unión Americana de Libertades Civiles de «problemas de los musulmanes en los que nos hemos enfocado específicamente». Esto no se limita a EEUU, Amnistía Internacional publicó un informe a principios de año [2017] llamado «Peligrosamente desproporcionada», en el que se examinaban ocho formas en las que 14 estados de la UE han ido desmantelando «el armazón del estado de derecho» en nombre de las medidas antiterroristas. Hallaron que estas medidas, a lo largo de Europa, han tenido un impacto profundamente negativo y desproporcionado «particularmente sobre los musulmanes, los extranjeros o las personas percibidas como musulmanas o extranjeras» Esto incluye a pasajeros que han sido expulsados de aviones por «tener pinta de terrorista», mujeres a las que se les ha prohibido la entrada a las playas si llevaban ciertos atuendos islámicos, y niños refugiados que han sido arrestados por llevar pistolas de plástico. Teniendo en cuenta estas numerosas aplicaciones sistemáticas de prácticas islamófobas, uno puede decir con certeza que la violencia estructural que los musulmanes sufren en Europa es también sistémica.

Este sistema islamófobo, eurocéntrico y estructuralmente violento se deriva de una «violencia cultural» mucho más encubierta: una que actúa como un titiritero, desde las sombras, con los incidentes violentos y los conflictos que observamos entre musulmanes y no-musulmanes. La violencia cultural abarca aquellas normas sociales, creencias y valores que justifican o permiten inadvertidamente la violencia estructural que sucede. Puedes encontrarlas en el modo en el que las principales agencias de medios de comunicación usan su influencia para «amplificar amenazas alarmistas y teorías de la conspiración anti-musulmanas», o el mito mucho más propagado de que el islam es una religión inherentemente violenta. No, de hecho, la última de estas violencias estructurales no se limita a los márgenes de la sociedad, sino que es tratada por muchos periódicos, periodistas y autores con miles y miles de espectadores en YouTube.

Estas opiniones no se contagian solo a individuos esporádicos sino que, debido a las plataformas y a las voces «creíbles» que las sustentan, pueden influir y cambiar la opinión del público general hasta que se vuelve legítimo un debate en el que el islam podría ser considerado como una religión más dada a la violencia que ninguna otra. Hay indicios que sugieren en realidad que el islam, como cualquier religión, adquiere forma «tanto por sus propios postulados y demandas éticas como por las circunstancias específicas de las personas musulmanas en el mundo moderno». Esto puede justificar ciertas prácticas como los chequeos adicionales en las fronteras estadounidenses, y puede llevar a unas precauciones adicionales e innecesarias por parte de los no-musulmanes contra los musulmanes, siendo que ambas alienan y estigmatizan aún más a los musulmanes y ocurriendo ambas por la islamofobia: el miedo al islam.

Estas formas de violencia estructural y cultural actúan, sin embargo, como un magma turbulento en el que flota la inestable corteza social. Llegado el momento, las estructuras que habilitaban la violencia, y las culturas que la justifican, ejercen tanta presión en el sistema social que observamos un estallido visible de violencia directa, experimentado sobre el terreno como terrorismo, delitos de odio, retórica islamófoba, islamistas que exigen la introducción de leyes de la sharía, guerras en Oriente Próximo y en otros lugares; violencia y muerte, violencia y muerte, la pescadilla que se muerde la cola.

Para estas zonas de guerra, la violencia refleja e incluso da sombra a la realidad diaria: la visión de la violencia como algo normal, hasta que llega un momento en el que sólo se puede describir con estimaciones apocalípticas. Por ejemplo, observen la retórica usada por Abu Bakr al Baghdadi en su discurso inaugural desde el estrado en la mezquita al Nuri de Mosul:
«Oh Soldados del Estado Islámico, sigan cosechando soldados. Hagan estallar los volcanes de la Yihad por doquier. Prendan la Tierra con fuego sobre todos los tiranos, sus soldados y quienes les apoyan… con el permiso Allah»

O los relatos de los civiles de los alrededores de la zona de explosión de «la Madre de Todas las Bombas» (MOAB) que se lanzó contra los militantes del Daesh en Afganistán a comienzos de año [2017] y que «prendió el cielo en llamas e hizo temblar la tierra». Para ellos:

«se sentía como si los cielos estuvieran desplomándose».

Para otros en occidente, explotan en su vida personal sin aviso, y derriba la ilusión de paz y seguridad que muchos han construido a su alrededor.

Una cita me viene a la mente cuando pienso en estos estallidos directos  de violencia, esta «Guerra contra el terrorismo». En la película El Patriota, el personaje de Mel Gibson, Benjamin Martin dice a sus compatriotas cuando discuten los méritos de haberse unido a la Guerra de Independencia contra las Fuerzas Coloniales Británicas:

«Esta guerra no se luchará en la frontera o en algún campo de batalla lejano, sino entre nosotros, en nuestros propios hogares. Nuestros hijos aprenderán sobre ella con sus propios ojos. Y los inocentes morirán con el resto de nosotros»

Nosotros sabemos sobre esta violencia. La vemos regularmente en las noticias. Y no pasa sólo a miles de kilómetros de aquí o mucho mas lejos. Nuestros hijos inocentes mueren con el resto.

Los musulmanes y los no-musulmanes sufren juntos. Simplemente conducir por una calle con el coche familiar puede resultar, basado en el color de piel que tenga uno, en una desfiguración horripilante donde dicha piel se funde y separa del cuerpo en un acto brutal de ironía. Las aspiraciones de una chica para ser modelo se disuelven junto a ella, un hombre adulto se reduce a alguien que «gime como un niño» y a ambos se les deniega la oportunidad bien merecida de vivir vidas normales en paz.

 

Parte IV. Caminos hacia la Paz, Caminos desde la Paz.

Dejarse vencer por los miedos es el camino más rápido para regresar a este círculo de violencia. Como sociedad, debemos unirnos a la hora de reconocer en conjunto las crisis de identidad que estamos atravesando y que llevan al surgimiento de estos temores.

Los musulmanes de todo el mundo se están enfrentando sin miedo a sistemas que deniegan o rechazan su derecho a ser musulmanes practicantes, así como se enfrentan a las organizaciones islamistas violentas que socavan su derecho a ser musulmanes pacíficos. En el proceso, estos musulmanes crean espacios reales de participación ciudadana que permite que las interpretaciones del islam del siglo XXI se fundan con las culturas islámicas de segunda o terceras generación. Ellos pueden convertirse, de hecho, en occidentales o europeos completos y a su vez siendo completamente musulmanes (con cualquiera que sea la cultura en la que se originaron sus familias).

Tomen como ejemplo a Linda Sarsour en su discurso inaugural para la Sociedad Islámica de Norteamérica en julio. En él, ella se reapropió del término yihad, alejándolo del concepto que usan los islamistas violentos para denominar su llamada a las armas a aquellos musulmanes que comparten su modo de pensar:

«Y nuestro amado profeta (PyB) le dijo -: Una palabra de veracidad frente a un gobernante o líder tirano es la mejor forma de yihad- »

No solo hizo esto sino que además empleó este término ya reapropiado y lo volvió contra el otro sistema que amenaza su identidad islámica:

«enfréntense a aquellos que oprimen a nuestras comunidades, ya que luchamos contra los tiranos y gobernantes no solo allá en Oriente Próximo o en la otra punta del mundo, sino aquí en los Estados Unidos de América»

Estos musulmanes se convierten en modelos de conducta para que otros musulmanes sigan su ejemplo. Ya sea en la política como hace Sarsour, en activismo político televisivo de ven-graba-y-rapea de Riz (MC) Ahmed, o en el deporte como Muhammed Ai, ninguno de ellos teme defender su fe públicamente, sus elecciones vitales ni su identidad.

Los no-musulmanes y los europeos tienen que ser igual de valientes.

Es hora de que los sistemas educativos europeos tengan debates francos, reales y abiertos sobre algunas de las atrocidades que las potencias coloniales han cometido en las tierras que subyugaron. Alemania supone un modelo, al menos, funcional con sus debates y la educación sobre el Holocausto y el reconocimiento directo de las acciones de los Nazis. Aproximaciones similares en el Reino Unido y Francia permitirían que los espacios de reflexión que han emergido en los grupos de estudio religioso secretos, y ahora en las agendas de la Izquierda, se abran al discurso del público general.

El valor es más necesario por parte de la gente cuyos estados han tenido un menor contacto con el mundo islámico, que han tenido menos contacto con la inmigración y la diversidad cultural, que han tenido menos interacciones con la doctrina religiosa subversiva, incluyendo Polonia, Rumanía, Eslovaquia, Eslovenia y Hungría.

Para estas personas: sus gobiernos, y muchos de sus compatriotas, temen la diversidad cultural y el cambio. Pero de hecho, este cambio ya ha sucedido, y continuará sucediendo mucho después de que ustedes hayan fallecido. Esto no significa que los musulmanes vayan a venir, ocupar sus tierras como hicieron los Nazis y vayan a cambiar la religión nacional o la cultura. Significa que los musulmanes son parte de sus vidas, y parte de una cultura global tanto si intentan resistirse como si no. Viniendo de una ciudad donde un tercio de la población nació fuera del Reino Unido, y muchísimos más son hijos e hijas de esta gente, puedo decir con seguridad que la inmigración es algo bueno. ¿En qué otro lugar podría escuchar historias de Nepal, Polonia, Albania, la India, Kenia, Paquistán, Afganistán Suecia, Francia, Eritrea y de los viajeros gitanos en un solo día si quisiera? El valor cultural de exponerse a sus experiencias y puntos de vista es incalculable.

Finalmente, para los europeos, occidentales, no-occidentales o quien sea: enfréntense a la islamofobia allá donde la vean. Ofrezcan mecanismos para la defensa de los Derechos Humanos y de los valores, y resístanse cuando estos estén bajo amenaza. En el Reino Unido, TellMAMA es una herramienta fantástica de denuncia y seguimiento. En España, la Fundación Al Fanar tiene el «Observatorio de la islamofobia en los medios» que monitoriza, toma constancia y denuncia el contenido y los mensajes islamófobos en las noticias, en la televisión y en internet. Si su país tiene uno, úsenlo, si no, creen uno.

La unificación valiente de los mundos europeo y musulmán, con una identidad sinérgica propia, hará desinflar cualquier política identitaria basada tanto en el islamismo violento como en el nacionalismo europeo. Mediante el establecimiento de ejemplos como estos, podemos reestablecer la confianza de la gente a nuestro alrededor desde todos los ángulos del espectro político, en que el sistema está funcionando de nuevo y no está estropeado. Que nuestra identidad es la de un solo pueblo, y que ciertamente no está bajo amenaza.

Publicado en el blog de No Hate Speech por Jasmeet Sahotay, Peace Action, Training and Resarch Institute of Romania y traducido al castellano por Borja Castellano.

Conferencias

Conferencias de Plataforma Ciudadana contra la Islamofobia

La islamofobia

La islamofobia es es una forma de rechazo, aversión y hostilidad hacia el islam y todo lo  relacionado con él —real o no, es decir, supuestamente relacionado aunque no sea así—; y hacia los musulmanes que en determinadas circunstancias puede combinarse —es decir, no necesariamente— con formas de intolerancia religiosa, de racismo, de xenofobia… Se manifiesta en forma de prejuicios, discriminaciones, ofensas, agresiones y violencia.

Según el Relator Oficial de la ONU, Doudou Diéne, la islamofobia es un sentimiento de hostilidad y principalmente un miedo hacia el Islam, y por ende hacia los musulmanes. También hace referencia hacia todas las prácticas que esta hostilidad tiene como término, como lo son la discriminación, trato desigual o prejuicios hacia las víctimas, excluyéndolos incluso de asuntos políticos y sociales relevantes. El término ha sido mal utilizado con un simple fin: la discriminación hacia la comunidad musulmana, con la idea incorrecta y generalizada de que dicha comunidad puede ser considerada como una amenaza terrorista.

Asimismo, en 2005 aparece otra noción de islamofobia muy utilizada, formulada por el Consejo de Europa en su publicación Islamophobia and its Consequences on Young People, donde la islamofobia es considerada como: […] el temor o los prejuicios hacia el islam, los musulmanes y todo lo relacionado con ellos. Tome la forma de manifestaciones cotidianas de racismo y discriminación u otras formas más violentas, la islamofobia constituye una violación de derechos humanos y una amenaza para la cohesión social.

Las ocho características de la islamofobia son:

  1. La creencia de que el Islam es un bloque monolítico, estático y refractario al cambio.
  2. La creencia de que el Islam es radicalmente distinto de otras religiones y culturas, con las que no comparte valores y/o influencias.
  3. La consideración de que el Islam es inferior a la cultura occidental: primitivo, irracional, bárbaro y sexista.
  4. La idea de que el Islam es, per se, violento y hostil, propenso al racismo y al choque de civilizaciones.
  5. La Idea de que en el Islam la ideología política y la religión están íntimamente unidos.
  6. El rechazo global a las críticas a Occidente formuladas desde ámbitos musulmanes.
  7. La justificación de prácticas discriminatorias y excluyentes hacia los musulmanes.
  8. La consideración de dicha hostilidad hacia los musulmanes como algo natural y habitual.

Islamofobia de género

La islamofobia de género es la islamofobia ejercida contra las personas musulmanas sobre la base de su sexo o género. La sufren las mujeres, en primera instancia, debido a la visibilidad que les confiere el uso del hiyab. Sobre ellas recae una serie de prejuicios: son sumisas, ignorantes, portadoras de una cultura atrasada. También la sufren los hombres musulmanes sobre los que pesa igualmente una serie de prejuicios: son violadores, depredadores sexuales o machistas en esencia, por el mero hecho de ser musulmanes, es decir, por el trato negativo hacia las musulmanas que se les adjudica de manera prejuiciosa. Se constata la instrumentalización de cierto feminismo, aunque de manera generalizada, se produce con especial virulencia por parte de la extrema derecha. Sin embargo cabe recordar que no hay ningún dilema entre la lucha antisexista y la lucha antirracista.

 

La alteridad, la identidad, los prejuicios y la intolerancia

La percepción negativa del islam y los musulmanes sigue siendo causa de preocupación y ansiedad en Europa. No olvidemos que uno de los primeros ataques islamófobos cometidos en territorio europeo fue la masacre causada por Anders Breivik en Utoya y Oslo (2011), que se saldó con 77 víctimas mortales y más de un centenar de heridos. En su llamado “Manifiesto” (2083—A European Declaration of Independence), Breivik reivindicó la matanza de jóvenes socialistas como un esfuerzo para salvar a Europa del inexorable destino al que le llevaría la inmigración y la diversidad social.

La matanza en la isla de Utoya fue sistemática y cada víctima fue asesinada una por una, de forma premeditada. Breivik se describió a sí mismo como un Caballero Templario, inspirado en aquellos que protegían a los peregrinos y cruzados cristianos que se desplazaban a Tierra Santa. Según él mismo declara en su “Manifiesto”, “nuestro objetivo [de los nuevos Caballeros Templarios] era tomar el control político y militar de Europa Occidental e implementar una agenda política y cultural conservadora”. Fue un crimen de odio terrorista radicado en la teoría islamófoba de la “conquista demográfica” de Europa.

La islamofobia es rechazo al islam y los musulmanes (o aquellos que lo parezcan y se relacionen), es un fenómeno compuesto de varios vectores. Para entender la complejidad del mismo es necesario revisar cada uno de dichos vectores (sociales, políticos, económicos, culturales, etc.) y analizar cómo la combinación de los mismos lleva a una secuencia de reacciones, incluyendo el prejuicio, basado en la alteridad (“el otro es diferente”), el rechazo, la discriminación, la exclusión, el estigma, la segregación etc., que puede culminar con
la agresión y el exterminio. Este fenómeno y esta secuencia ya son conocidos para los estudiosos de fenómenos europeos como el holocausto del Reich contra judíos, romanís, homosexuales, disminuidos psíquicos y otros europeos, hombre, mujeres y niños, considerados “diferentes” o “inferiores”.

Las personas somos todas diferentes, aunque todas pertenecemos a la especie humana. Numerosos elementos nos diferencian: nuestro aspecto físico, edad, sexo, creencias, personalidad, habilidades, etc. El mundo es, por tanto, diverso. Estos rasgos diferenciadores nos hacen únicos como individuos. A priori, la diversidad podría considerarse como un fenómeno natural y deseable. Pero en el medio de las sociedades modernas, estas diferencias se relacionan con ideologías diferentes que se plasman en modos de vida diferentes. Elegir un modo de vida u otro tiene consecuencias sociales, que van más allá del individuo. Y es esta trascendencia
social de la diversidad
lo que se cuestiona cuando analizamos fenómenos como la islamofobia.

La islamofobia es una posición ideológica que se sitúa mayoritariamente en sociedades “occidentales”. Primero, establece una alteridad como posición: “nosotros” vs. “ellos”. En la categoría de “ellos” (es decir, diferentes de nosotros) se colocan las ideas de “islam” y “musulmanes”. A partir de esta polarización, a la alteridad se le suman el resto de vectores, construidos sobre imaginarios que no se ajustan a la realidad, sino que reviven los estereotipos y clichés que se han ido acuñando, a veces durante siglos, sobre “el otro”.

En el caso del islam y los musulmanes, del miedo se llega al odio y viceversa. Y el islam sigue siendo un desconocido (la civilización que ha producido algunos de nuestros más destacados científicos, sabios y polímatas, y que nos ha dejado nuestro más distintivo patrimonio material) se interpreta como una amenaza. Un pretendido opuesto que llega para desbaratar las conquistas de Occidente (conquistadas retroalimenta la tesis del choque civilizacional). La generalización convierte a todos los musulmanes en fanáticos, obviando que son las primeras víctimas del terrorismo internacional.

La alteridad y la visión supremacista llevan al prejuicio y la discriminación, así como al acto de intolerancia y al crimen de odio. A los musulmanes se les sigue considerando un elemento foráneo al que se consiente tener presencia en la sociedad española, siempre que no se signifiquen. En pocos casos son respetados como ciudadanos de pleno derecho que son. Siempre se les cuestiona su origen o su pertenencia. Son acusados de “ser diferentes” y de “no integrarse” (entiéndase que se perpetúa la confusión entre “integración” y “asimilación” socio-cultural).

 

El negacionismo

El negacionismo es un fenómeno español, ya que va ligado al hecho de negar el pasado islámico de nuestro país o el legado y patrimonio islámico legado por los españoles andalusíes. El negacionismo ha fomentado, por ejemplo, que la historia andalusí, mudéjar o morisca de España se obvie en los libros de texto escolares (como si nunca hubieran ocurrido) o que se extranjerice a los musulmanes españoles (que se pretenda que Al Andalus fue la ocupación de un grupo de extranjeros, árabes o bereberes, durante 800 años).

 

Islamofobiade baja intensidad”

La discriminación cotidiana normalmente no se denuncia. Incluye fenómenos tan diversos e interpretables como miradas y actitudes hostiles; pisotones o empujones en medios de transporte público o en espacios públicos; insultos o uso de lenguaje ofensivo; denegación de derechos constitucionales o garantizados por la ley (uso del hijab, uso del bañador “modesto”, denegación de clases de religión islámica, denegación de menú halal, denegación de espacios en el cementerio, etc). Se ha llamado a este fenómeno de baja intensidad, aunque la acumulación de incidentes que aparentemente son triviales causa gran desazón a las personas que los sufren. Del mismo modo, la apariencia “trivial” des estos incidentes hacen que no sean denunciados, que no constituyan delito y que las autoridades les presten menos atención de la que merecen.

 

Entrega del Informe sobre Islamofobia en el Parlamento Europeo

El grupo Medina (compuesto por respresentantes de la sociedad civil así como por expertos estén o no afiliados) estuvo en Bruselas el pasado 5 de diciembre invitado por la europarlamentaria socialista Eider Gardiazabal. Fue una intensa jornada de trabajo en la que se trataron temas como la interculturalidad, la plena ciudadanía, la cohesión social, los derechos civiles y la laicidad.

A primera hora de la mañana los miembros del grupo acudieron a la sede del Partido Socialista Europeo y se reunieron con varios de sus asesores en materia de diversidad, inmigración y participación.

Más tarde tuvieron una interesante  reunión con la Red Europea SOLIDAR y, finalmente, visitaron el Parlamento Europeo, donde se celebraron encuentros con eurodiputadas socialistas como Eider Gardiazabal o la portuguesa Ana Gomes, finalizando el encuentro con Ramón Jáuregui, Portavoz de la Delegación Socialista Española en el Parlamento Europeo, e Izaskun Bernal, Coordinadora Europea de los grupos federales.

Se debatieron diversos asuntos como diversidad, interculturalidad, cohesión europea, libertades y derechos civiles, ciudadanía, etc. Grandes retos para un grupo federal que comenzó su andadura en noviembre de 2006 y que cumple ya una década.

Miembras del grupo Medina como Amparo Sánchez Rosell, presidenta de la Plataforma Ciudadana Contra la Islamofobia, e Isabel Romero Arias, directora del Instituto Halal, han hecho entrega del Informe sobre Islamofobia a cada uno de los representantes y dirigentes allí reunidos.

El grupo Medina participó en el foro Un Magreb más fuerte y unido: afrontar los desafíos comunes”.

Durante dicho foro el grupo ha asistido a varias reuniones donde, entro otros, han intervenido: Victor Bostinaru, vicepresidente  del grupo S&D, Knut Fleckenstein, coordinador del grupo S&D de la Comisión  de Asuntos Exteriores, que habló sobre las relaciones entre los distintos países.

Zakia Sekkat, presidenta del Comité del Seguimiento  de la Unión Magrebí  de Empleadores, que trató el área de economía, empleo y comercio exterior entre Marruecos y Túnez.Elena Valenciano, presidenta  de la Subcomisión de Derechos Humanos, que expuso temas relacionados con la integración y los  derechos humanos.Abdelkader Messahel, ministro de Asuntos Magrebíes y de la Unión Africana así como de la Liga  de los Estados  Árabes, que vino en representación de Argelia y habló sobre la importancia de la unión de los estados.Gilles de Kerchove, coordinador  de la Unión  Europea  por la Lucha Contra el Terrorismo, que se encargó de los temas sobre seguridad y terrorismo.

Cabe destacar la participación de la única delegación española en Bruselas durante el foro: el Grupo Medina, representado por su coordinador federal Farid Othman-Bentria Ramos, así como la participación de Anas Benkriou, coordinador  territorial de la Región de Murcia,  acompañados ambos  por José Ángel Santro.

En dicho foro Farid Othman hizo entrega del Informe sobre Islamofobia a Elena Valenciano y se ha iniciado un diálogo para continuar trabajando y colaborando en nuevos proyectos.

 

Agresiones

Islamofobia: ¿Qué hacer ante una agresión islamófoba?

Ante cualquier actitud o comportamiento que pueda ser considerado como delito es necesario interponer la correspondiente DENUNCIA.

La denuncia la puede poner la víctima, sus representantes legales si esta es menor de edad o cualquier persona que haya tenido conocimiento de los hechos.

La policía solo puede solucionar los problemas si tiene constancia de que existen, así de sencillo. Todos sabemos que la persona que profiere insultos racistas o islamófobos en plena calle puede protagonizar acciones más violentas en el futuro si cree que va a quedar impune. Si la policía ignora lo que está ocurriendo, no puede evitar que las cosas empeoren. Por eso es necesario que denuncies si eres víctima o testigo de un delito de odio. Aunque no estés del todo seguro si se trata de un delito en sí mismo.

La policía se encargará de las investigaciones para averiguar la autoría, en el caso de que no conozcas al agresor. Facilita información detallada sobre los hechos sufridos o de los que has sido testigo, así como del autor/es del acto, lugar, testigos presenciales, etc.

CÓMO DENUNCIAR

Sigue este procedimiento

1.- Intenta recoger los contactos de aquellas personas presentes que te puedan servir como TESTIGOS. Utiliza tu teléfono para tomar fotos, si es posible, de los hechos o el lugar de la agresión. Intenta recordar todos los DETALLES del incidente.

2.- Trata de averiguar datos sobre los AGRESORES.

3.- Pon la correspondiente DENUNCIA. Para interponerla puedes hacer cualquiera de estas tres cosas:

  • Dirigirte a la COMISARIA DE POLICIA más próxima.
  • Dirigirte al JUZGADO DE GUARDIA de tu localidad.
  • Dirigirte a la FISCALIA o entrega en la misma copia de la denuncia presentada en la Policía o el Juzgado.
  1. No olvides decir que piensas que el incidente en cuestión es un delito de odio y tus razones para ello. ¿Los autores del supuesto delito han dicho o hecho algo que te lo haya hecho pensar? ¿Te atacaron en algún lugar en particular (en la entrada de la mezquita, por ejemplo)? ¿Hay algo más que creas que es importante contar? ¿Llevabas vestimenta o elementos islámicos? Sea lo que sea, ¡la policía debe tomar nota de ello!
  2. Si has sufrido una agresión violenta es importante que consideres estas recomendaciones:

EN CASO DE AGRESIÓN VIOLENTA

Si es una emergencia y crees que estás en peligro inminente LLAMA AL 112

Alternativamente, puedes llamar a:

  • Asesoramiento gratuito 91 5285104. Preguntar por Estefanía. Indicar que viene de la Plataforma Ciudadana Contra la Islamofobia.
  • Policía 101, las 24 horas del día.
  • Teléfono de la víctima 901 101 375
  • Guardia Civil 900 100 062
  • Policía Nacional 900 100 091

Dirígete inmediatamente a un centro médico

Si ha habido agresión, lo primero es ir al hospital o centro de salud más cercano

No olvides el parte médico, debe incluir detalles claros de las lesiones, dónde se encuentran y cómo han sido producidas

No tengas VERGÜENZA. Los profesionales de la salud y la policía están ahí para PROTEGERTE

Tras una primera asistencia facultativa y en la primera cura los médicos te darán un Parte de asistencia médica.

Reclama que este PARTE haga referencias concretas a todas las lesiones que tengas, aunque sean simples magulladuras, dado que cuando el forense vaya a explorarte pueden haber desaparecido las lesiones, perdiendo un medio de prueba muy importante.

Dile al médico todas las partes donde sufras algún tipo de dolor y pide que lo incorpore al PARTE . Evita que se hagan referencias como “presenta magulladuras”, “lesiones diversas”, etc… ¡NO!. Exige que se especifique donde se encuentra cada lesión y cómo se produjo. A continuación, acude a DENUNCIAR.

El proceso de denuncia

Denuncia el incidente ante la Guardia Civil o la Policía Nacional, lo antes posible. Lleva un documento de identidad que acredite tus datos personales. Si no llevas encima el DNI, NIE o pasaporte, ve igualmente a la comisaría y pide a algún familiar que te lo lleve

Facilita información detallada sobre los hechos sufridos o de los que ha sido testigo:

  • Dónde y cuándo ocurrió
  • Posible autor/es del acto
  • Describa de forma literal las palabras y expresiones proferidas por el autor/es
  • Detalle, con la mayor precisión posible, datos sobre cualquier marca, símbolo, anagrama, distintivo, tatuaje, o vestimenta del autor/es de los hechos
  • Posibles testigos presenciales
  • Elementos que indiquen que se trata de un delito de odio (comentarios islamófobos, lugar del incidente, vestimenta o elementos islámicos)

Cuando vayas a denunciar, solicita un intérprete o pide ayuda si te sientes más cómoda hablando en tu propio idioma

Denuncia de forma inmediata, se recomienda que anote o grabe toda la información sobre el mismo. Ello permitirá, a la hora de plasmar los hechos en la denuncia, que se recojan todos los extremos con el mayor detalle y exactitud posibles.

La Policía Nacional o la Guardia Civil, te informarán de tus derechos y deberes como víctimas de “delitos de odio”.

Otras recomendaciones:

  • Cuando interpongas la denuncia, puedes dar la dirección del CCIV y pedir que notifiquen allí
  • Las lesiones pueden ser físicas o psicológicas
  • El parte o informe médico debe presentarse junto con la denuncia
  • Recuerda: NINGUNA AGRESIÓN SIN DENUNCIA

Descarga el Protocolo de Actuación (versión Completa versión Breve) en PDF.

Dónde denunciar delitos de odio. Recursos para víctimas de delitos de odio (descargar en pdf)

 

Publicaciones

En esta sección os facilitamos publicaciones de interés.

Están organizadas por orden alfabético (descargas gratuitas)

Informe sobre el CIBERODIO.  

Estudio en el que se analiza ocho medios digitales durante un mes para detectar prácticas que contribuyan a difundir “el racismo, la islamofobia, la gitanofobia y la catalanofobia”.


cartel charla islamofobiaCharla-Debate “Islamofobia”  (CAFEM 29 de diciembre de 2016).

La charla ha corrido a cargo de Aurora Ali (Plataforma Ciudadana Contra la Islamofobia) y Olga Blázquez (doctorada en el Departamento de Estudios Árabes e Islámicos.), y se desarrolló en dos partes.

En la primera parte se habló sobre la articulación de la islamofobia, en la que se van a analizar cuestiones islamófobas que aparecen en el tratamiento realizado a través de los medios de comunicación (televisivos, digitales y redes sociales), concluyendo con un espacio de visibilización sobre vivencias personales contadas en primera persona.

En la segunda parte se estableció una breve relación entre el islam y los feminismos, mediante la cual se abordó la conceptualización y las prácticas que fomentan la islamofobia de género presentes en las sociedades occidentales. <<<descarga gratuita de la charla>>>


delitosodioOSCE_portadaDelitos de Odio. La lucha contra los Delitos de Odio en Europa (Osce). Materiales Didácticos de Movimiento Contra la Intolerancia, n.º 5

Una visión general de estadísticas, Legislación e iniciativas nacionales.


Las víctimas de los Delitos de Odio: Una asignatura pendiente.  Esteban Ibarra, presidente de Movimiento Contra la Intolerancia.

Las víctimas de los delitos de odio siguen siendo las grandes olvidadas en la mayoría de las referencia que se están produciendo en materia de delitos de odio. Las víctimas estamos organizadas y organizándonos,  y reclamamos el debido respeto en todos los foros donde se hable de delitos de odio. Resulta vergonzoso y un oprobio que se hable de delitos de odio y se niegue la perspectiva de la víctima. Recordemos, los delitos generan víctimas. En consecuencia, reclamamos el derecho a que se oiga nuestra voz en todos los escenarios donde s trate el delito de odio. Este artículo viene a reflejar nuestra mirada al respecto y es de libre difusión.


Desmontando la islamofobia.

Autora: Ana Adela Rubio Moreno.
Uno de los principales argumentos de los islamófobos es que el Islam promueve la violencia. Reza Aslan lo rebate. “Hay monjes budistas en Myanmar masacrando a mujeres y niños, ¿promueve el budismo la violencia? Por supuesto que no.” La islamofobia se está convirtiendo en una de las mayores amenazas para la convivencia y la cohesión social en Europa.


 Directrices para educadores sobre la manera de combatir la intolerancia y la discriminación contra los musulmanes. Afrontar la islamofobia mediante la educación.OSCE Directrices contra la islamofobia

Publicado por la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos (OIDDH) de la OSCE.
Traducido por la UNESCO


gemammEntre el tópico y el prejuicio. El Islam y el mundo árabe en el sistema educativo español.

Autora: Gema Martín Muñoz
Universidad Autónoma de Madrid
Recoge en extracto los «defectos» principales de los que adolece la enseñanza secundaria española con respecto a musulmanes y árabes. UNA INCORRECTA INTERPRETACIÓN DE LA HISTORIA


 El Islam en Europa (julio 2015)vanguardia dossier_p

Autores: Franck Fregosi, StephanoAllievi, Jocelyne Cesari, Tahir Abbas, Jörn Thielmann, Francis Messner, John R. Bowen, Farhad Khosrokhavar, Ziauddin Sardar, Thijl Sunier, Samim Akgönül, Elvira Akhmetova, Xavier Bougarel, Jordi Moreras.


Portada_Fuerzas_Armadas_100xGuia Libertad Religiosa. EL EJERCICIO DE LA LIBERTAD RELIGIOSA EN EL ÁMBITO DE LAS FUERZAS ARMADAS EN ESPAÑA.

En esta Guía se abordan cuestiones prácticas relacionadas con el ejercicio de la libertad religiosa en el ámbito interno de los centros y unidades castrenses. En concreto, la Guía intenta responder a las siguientes preguntas: ¿cuáles son las normas aplicables al ejercicio de la libertad religiosa en las Fuerzas Amadas?, ¿cuál es el concepto de libertad religiosa que se establece en el ordenamiento jurídico castrense?, ¿cuál es su contenido y sus límites? y, finalmente, ¿cómo se garantiza la asistencia religiosa a los miembros de las Fuerzas Armadas?
Autor: José María Contreras Mazarío.


Guía Cementerios y servicios Funerarios

Guía Cementerios y Servicios Funerarios.

Esta guía ofrece pautas que permitan a las administraciones públicas, y de manera prioritaria a los gobiernos y gestores municipales y autonómicos, así como a las empresas públicas (o participadas por el sector público) que prestan servicios funerarios, gestionar la diversidad religiosa en los cementerios y servicios funerarios desde una perspectiva de máximo respeto hacia las especificidades rituales mortuorias de las confesiones religiosas en el marco de la legalidad vigente.

En ella se compendian los principales ordenamientos legales en la materia, se sintetizan algunas de las experiencias de gestión de la diversidad religiosa en el ámbito funerario que se han desarrollado en las últimas décadas en España así como las especificidades rituales de las confesiones con mayor implantación en nuestro país, y se proponen criterios y pautas de gestión en relación a los principales retos que se plantean actualmente en el ámbito local que, en mayor medida, permiten compatiblizar el ejercicio del derecho individual de libertad religiosa y los principios de proporcionalidad, igualdad y no segregación.

Autores:  Jordi Moreras y Sol Tarrés


portada-guia7-ViaPublica_100x Guía Libertad Religiosa. VÍA PÚBLICA Y LIBERTAD RELIGIOSA

Con el objetivo principal de contribuir a la mejora de la gestión municipal del hecho religioso, esta guía aborda las demandas y usos más habituales en relación con la presencia y utilización de la vía pública por parte de comunidades religiosas -realización de actividades que suponen una ocupación de la vía pública, uso ocasional de espacios y equipamientos públicos, rotulación de lugares de culto- y proporciona claves y orientaciones específicas de gestión. La guía aborda igualmente la contaminación acústica derivada de las manifestaciones de culto en tanto que elemento fundamental tanto desde la perspectiva de la libertad religiosa como de la convivencia. Como en el resto de guías de la colección, el marco normativo que regula la manifestación pública de las creencias en el Estado español se presenta como el eje central del análisis y las propuestas.

Autora: Adoración Castro Jover


Islamofobia de barra de bar. En respuesta a Rafael ReigManifestacion-Barcelona-Fotografa-Mazagatos_EDIIMA20150311_0849_4

Autora: Brigitte Vasallo


Islamofobia: cuando los blancos pierden su triple Aislamofobia_cuandolosblancospirdensutripleA

Autora: Houria Bouteldja
Traductora: Marisa G. Ruiz Trejo


IslamofobiaIslamofobia. Nosotros, los otros, el miedo

Autor: Santiago Alba Rico
La islamofobia está hasta tal punto homologada que no puede resultar extraña, al calor de la crisis, la ascensión de partidos o movimientos de ultraderecha en Europa en las últimas décadas, desde Pegida al Frente Nacional francés, de la Liga Norte italiana al Vlaams Belang belga, del Partido de la Libertad austriaco al Jobbik húngaro, fuerzas rampantes que se nutren de las políticas gubernamentales y de las rutinas de los medios de comunicación. Los discursos políticos sobre tolerancia y Estado de derecho chocan sin parar con las leyes migratorias, las legislaciones de excepción y el uso liberticida y criminalizador que se hace de la «guerra contra el terrorismo». Los medios, por su parte, seleccionando siempre las imágenes más redondas y los clichés menos integradores, unas veces por ignorancia y otras por cálculo, facilitan la obra de los fanáticos y contribuyen a erosionar aún más las cláusulas sociales de la convivencia y los andamios mismos de la democracia. La islamofobia no es ni un exceso marginal ni un atavismo de las clases populares. Es tan evidente como el fútbol de los domingos; tan cotidiana como la tortilla de patata; tan general como el teléfono móvil; tan útil como una ganzúa; tan peligrosa como una bomba. Este libro analiza y profundiza en los mecanismos que la construyen y en las amenazas que alberga.


 

educ_libert_religiosaLa educación escolar en relación con la libertad de religión y de convicciones, la tolerancia y la no discriminación

Explica el proceso seguido en la Conferencia Internacional Consultiva sobre la educación escolar en relación con la libertad de religión y de convicciones, la tolerancia y la no discriminación, para la elaboración de un texto de recomendaciones que sirva para diseñar una estrategia educativa internacional centrada en el derecho de libertad de religión y de convicción entre los jóvenes de edades correspondientes a los niveles de educación primaria y secundaria.
Autor: Jaime Rosell

LA GESTACIÓN DE LA ISLAMOFOBIA EN LA ESPAÑA MODERNA. Evolución histórico-semántica de la conceptualización de la minoría musulmana peninsular.moriscos_azulejos_expulsion_p

Autora: Doctora Dª Bárbara Ruiz Bejarano.


Congreso-Congreso-InternaciLa instalación de los moriscos en el Magreb: entre el relato oficial y el relato morisco, pp.125-142 (En español)_توطين الموريسكيين في بلاد المغرب: بين الرواية الرسمية والموريسكية

Excelente artículo del Dr. Houssem Eddine Chachia (Universidad de La Manouba – Túnez), publicado en las Actas del II CONGRESO INTERNACIONAL “DESCENDIENTES DE ANDALUSÍES MORISCOS EN EL MEDITERRÁNEO OCCIDENTAL”, celebrado en Ojós (Murcia) entre los días 23 y 26 de abril de 2015.


Lecciones de la islamofobia en Europa: las responsabilidades mutuas.

Lecciones de la islamofobia en Europa: las responsabilidades mutuas. Lessons from Islamophobia in Europe: mutual responsibility

Stéphane Lathion, Investigador asociado, Departamento de Sociología de la Religión y Psicología, Western Sydney University.

Desde principios del siglo XXI, la sobremediatización del islam y de los musulmanes en Europa solo ha empeorado la percepción que se tiene sobre ellos y las relaciones con estas comunidades. Los medios de comunicación han estigmatizado a dichas comunidades debido a comportamientos inapropiados tribuibles a muchos actores en juego. Este temor al islam (la islamofobia) se ha transformado cada vez más en una actitud de rechazo hacia este «Otro», paradójicamente cercano y distante, que se ha convertido en una especie de «enemigo». El islam es percibido esencialmente a través de las demandas de una minoría bastante visible que cree poder cuestionar los «valores europeos» en nombre de su fe, la cual es considerada agresiva y con ansias de conquista por parte de algunos. Este artículo propone un cambio de enfoque hacia una mayor creatividad al hablar de los musulmanes a fin de favorecer un planteamiento más cívico.


LIBERTAD RELIGIOSA

Intolerancia religiosa Intolerancia Religiosa.

La amenaza de la Intolerancia Religiosa Referencias Internacionales y Marco Jurídico Religioso en España


 

 Perder el Norte. CONDENAR EL TERRORISMO SIN CAER EN LA ISLAMOFOBIA.perder el norte

Autora: Brigitte Vasallo
El año 2006, el informe Musulmanes a la UE. Discriminación e islamofobia, de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales, advertía de las grandes dificultades para reconocer la islamofobia, pues a menudo aparece camuflada bajo imágenes de patriotismo y autodefensa. Por eso es importante recordar que este fenómeno no es una cuestión de opiniones, ni de sensibilidades, sino una forma de incitación al odio tipificada desde hace años a nivel internacional y con indicadores  acotados.


 Praxis islámica de los musulmanes aragoneses a partir del corpus aljamiado morisco y su confrontación con otras fuentes contemporáneas (Tesis doctoral).

Autora: Bárbara Ruiz Bejarano.
Universidad de Alicante.

Orígenes

A la hora de hablar de islamofobia, uno de los temas más controvertidos es el origen de la misma. Si entendemos que la islamofobia es una forma de intolerancia que conlleva rechazo, irrespeto y desprecio hacia el Islam y, por extensión, a las personas musulmanas. Alimenta conductas de odio, discriminación, hostilidad e incluso agresiones y violencia; se expresa mediante discursos prejuiciosos, ofensas, mensajes de aversión y también fanáticos que construyen escenarios donde pueden ser cometidos delitos o crímenes de odio, incluidos crímenes contra la humanidad. Nos será más fácil vislumbrar cuales podrían ser los orígenes de la islamofobia en España, porque, al igual que suele suceder con otros procesos complejos, el origen de la islamofobia no es unísono ni global en Occidente, y mucho menos en el resto del planeta.

Si bien es cierto que el término Islamofobia es de reciente acuñación, y, más reciente todavía es el reconocimiento de la Islamofobia por Naciones Unidas; no es menos cierto, que el odio al Islam y a los musulmanes no es tan reciente. Como podrán observar en la siguiente recopilación de trabajos de historiadores, arabistas, sociólogos, investigadores y expertos: Doctora Dª Bárbara Ruiz Bejarano.

 

 

  • LA ISLAMOFOBIA HISTÓRICA, SIGLOS XVIII – XXI  Fundación de Cultura Islámica, Madrid, 2007. Aunque indudablemente el término Islamofobia es de nuevo cuño, este fenómeno no es tan nuevo, siendo que el rechazo al islam y a los musulmanes y sus creencias se arrastra desde antiguo. Cierto es, sin embargo, que este fenómeno de rechazo cobra mayor o menor intensidad a lo largo de la historia y las distintas circunstancias, y que las motivaciones que encierra también varían.

 

 

 

  • “UN LLAMADO A LAS ARMAS AL FINAL DE LA HISTORIA: Un análisis histórico-discursivo de la declaración de guerra contra el terror de G.Bush”. Phil Graham, Thomas Keenan y Anne-Maree Dowd – Universidad de Queensland – Traducido por Elsa Ghio. En este artículo adoptamos un enfoque histórico-discursivo para ilustrar la trascendencia de la declaración de ‘guerra contra el terror’ de George W. Bush (2001). Presentamos cuatro discursos paradigmáticos de ‘llamado a las armas’, el del Papa Urbano II (1095), la Reina Isabel I (1588), Adolf Hitler (1938) y George W. Bush (2001) para ejemplificar la estructura, la función y la trascendencia histórica de estos textos en las sociedades occidentales durante el último milenio. Identificamos cuatro características genéricas que han perdurado en estos textos durante este período: (i) una apelación a una fuente de poder legítimo externa al orador y presentada como inherentemente buena; (ii) una apelación a la importancia histórica de la cultura en la que se sitúa el discurso; (iii) la construcción de otro totalmente maligno, y (iv) una apelación a la unificación tras la fuente externa de legitimación del poder. Sostenemos que, además, estos textos aparecen de manera típica en contextos históricos caracterizados por una profunda crisis de legitimidad política.